martes, 20 de marzo de 2018

ALOCUCIÓN SOBRE SEMANA SANTA DE MÁLAGA

¿Qué tengo yo, que mi amistad procuras?
¿Qué interés se te sigue, Jesús mío,
que a mi puerta cubierto de rocío
pasas las noches del invierno a oscuras?

¡Oh, cuánto fueron mis entrañas duras
pues no te abrí! ¡Qué extraño desvarío,
si de mi ingratitud el hielo frío
secó las llagas de tus plantas puras!

¡Cuántas veces el Ángel me decía:
Alma, asómate agora a la ventana;
verás con cuánto amor llamar porfía”!

Y cuántas, hermosura soberana,
Mañana le abriremos”, respondía,
para lo mismo responder mañana.

Muy buenas tardes a todos,
señoras y caballeros,
y mil gracias, gracias mil
por vuestro acompañamiento;
y a las Madres Mercedarias
por el magnífico gesto
de que celebrarse pueda
en un lugar tan excelso
(pues que sin duda lo es
la capilla del convento,
aunque acaso mejor fuera
decir la del monasterio)
un acto no religioso
con matices, por supuesto;
y a Jorge, Vanesa y Álvaro,
responsables del museo
(la sala de estar del arte,
siempre a la cultura abierto
y no solo a la pintura),
porque han estado dispuestos
a dar su apoyo a la idea
junto a los soportes técnicos,
sin olvidar a la Schola,
de la que también soy miembro,
que sin duda le dará
mayor realce a este encuentro.

Cuando me dio el avenate
(porque no hay que estar muy cuerdo)
para semejante embrollo
de ejercer de pregonero,
no se extrañen si les digo
(sin ambages lo confieso)
que, cual Lope ante Violante,
me sentí en un grave aprieto,
y a punto estuve, en un tris,
de abandonar el intento,
(pues cofrade nunca fui,
poco semanasantero,
palabro que he usado adrede, 
pues que no está en nuestro léxico)
y nunca acudí a un pregón,
(bueno, si he de ser sincero
algunos años atrás
asistí al de un compañero,
Alfonso, allá en Colmenar,
del que ya nada recuerdo)
y poco tiempo después
estuve escuchando a Pedro,
director y actor teatral,
quien me metió en el enredo
de hacerlo, como él, en Renfe,
que acepté, aun a riesgo
de no quedar a la altura
de cuantos me precedieron
(con total sinceridad
lo digo, a él incluyéndolo),
en parecida tarea
a la que agora me enfrento,
pues de nuevo hoy aquí,
en un marco tan espléndido,
(en el que todos los sábados
tiene lugar un concierto
a la hora de mercado
y con aforo al completo)
con un tanto de osadía
y un mucho de atrevimiento,
hago propia la expresión
del toro asir por los cuernos. 

Y pensé en algo distinto
para uno y otro evento
en el fondo y en la forma,
y en cuanto al último extremo
no me resistí al impulso
de hacerlo a mi modo, en verso.
aun cuando suene un tanto raro
o quizás algo esperpéntico.
De ahí que en mi exposición,
con más voluntad que acierto,
(ruego disculpen mi audacia
e indulten mi atrevimiento),
acuda al ritmo y la rima,
los del canon académico,
los que hoy desprecian poetas
o quienes se dicen serlo,
bien que obviando aquí la décima
por la que querencia siento,
usando en cambio el romance,
que es asaz menos complejo,
lo cual decir no supone
que no requiera su esfuerzo.

Como es lo normal y lógico,
(y aludo al fondo en concreto),
el sentido de un pregón,
el real y verdadero,
es enaltecer un acto
o ensalzar algún festejo….
obviando el sistema al uso,
yo la atención en su centro
(al margen de mis vivencias
y personal sentimiento)
la he puesto donde ha de estar:
el magno acontecimiento
que fue de la muerte de Cristo,
el Hijo de Dios, el Verbo,
que hace más de veinte siglos
su vida dio al Padre Eterno,
por redimir a los hombres
que a Aquel la espalda le dieron
ayer, como hoy nosotros
otrosí se la hemos vuelto.
o, al menos, (me lo parece),
es lo que estamos haciendo.

Y no quisiera insistir,
aunque es de justicia hacerlo,
como en un tiempo pasado
alguien en El Cenachero
lo hizo con valentía,
(para mí fue un gran ejemplo),
al presentar al ponente,
que un fuerte aplauso de premio,
mereció del auditorio,
(pues fui testigo directo),
la denuncia sin tapujos
de unos dibujos blasfemos
que sin saber por qué un día,
y sin venir nada a cuento,
(parece que hasta con pública
ayuda), a la luz salieron,
sin soporte alguno histórico,
en que basar lo grotesco
de tamaña sinrazón,
de semejante adefesio,
que solo se justifica
en algún estado histérico
de las mentes retorcidas
de quienes los mal parieron,
de adquirir protagonismo
o agrandar su propio ego,
la sensibilidad, claro,
de cualquier creyente hiriendo,
(y, no me importa decirlo,
entre los cuales me inserto),
que solo olvido merece
y el más profundo desprecio.

Menos mal que la fortuna
para su propio descrédito
con presteza se encargó
de desfacer el entuerto,
pues, si no nulo del todo,
escuálido fue su éxito.

A qué hablar de esa docente,
en un colegio mijeño,
(el caso no es tan lejano)
tomó por su cuenta y riesgo
esa absurda decisión,
frustrando a los más pequeños
de que había que quitar
el Belén, el Nacimiento,
que con tan grande ilusión
habían llevado a efecto.

O a esos viles desalmados
que un buen día de febrero
en una iglesia de Málaga
profanaron el misterio
que se guarda en el sagrario,
aparte el daño que hicieron.

Y, en otro orden de historias,
se acuerdan de aquel revuelo
que en el mundo musulmán
se armó por bastante menos?
¿No debemos los católicos
actuar con mayor mayor denuedo?

Pasemos pronto de página,
corriendo un tupido velo.

Me resulta inconcebible
(y a ello ahora me refiero),
pues crean que no hablo en broma,
(lo digo en verdad, no miento),
que autores de tres al cuarto
plumillas de escaso crédito,
en entredicho ya incluso
poniendo a los Evangelios,
(a los que su valor niegan
de que son libros auténticos),
duden de la realidad
del personaje, del hecho,
(no ya de que fuera Dios,
que es asunto más complejo,
y para cuyo debate
no es este el foro correcto),
de que Jesús existiera,
con lo que a todos de memos
nos tildan, (a usted y a mí),
y, es obvio, sin ir más lejos,
a cuantos lo analizaron
con mucho más rigor que ellos.

Por eso, a mi alocución
la he querido dar comienzo
con ese bello poema,
ese singular soneto,
de Lope de Vega y Carpio,
que fue poeta y fue clérigo,
novelista y dramaturgo,
del siglo decimosexto,
(que él mismo llamó de Oro,
de un grande florecimiento
en las ramas del saber),
y, al decir de los expertos,
el más prolífico autor,
el Fénix de los Ingenios
como lo llamó Cervantes,
lo que es de un valor inmenso
por tratarse de otro monstruo,
y esto no es ningún secreto.

Hay de teatro una obra
de un tal García Barbeito,
sevillano por más señas,
escritor y reportero,
que representar un día
plúgome en el Ateneo
del Arroyo de la Miel,
que no sé si de profético
tiene un tanto algo que ver,
pues que por tierra el invento
(el que dentro de unos días
muy pronto celebraremos)
echaría, si en verdad
se convirtiera en suceso.
Es ciertamente una fábula,
es un cuento navideño,
donde el autor a su aire,
con simples razonamientos,
alas da a su fantasía
de un modo del todo inédito.

Se trata de que Jesús,
tal como está el universo,
(que por mor del ser humano
dejó ya de ser modélico)
no quiso un día nacer,
según un divino acuerdo,
Los distintos personajes
(unos reales y otro menos,
pues hay algunos simbólicos)
le irán al Padre pidiendo
que el Niño nazca otra vez,
y Dios se irá haciendo el sueco
hasta que el Amor al fin,
en un monólogo pleno
de convincentes razones,
(¿y no sería estupendo
en él centrar nuestros hábitos?)
será el que alcance su objeto.

Algo la Semana Santa,
(así, al menos, lo sostengo),
de devoción y fervor
o un mucho en el fondo, pienso,
tiene en mi humilde opinión
o en mi personal criterio,
sea en Málaga o en Cuenca,
en Sevilla o en Toledo,
porque lo que al fin y al cabo
se celebra en cada pueblo
esté perdido en el mapa
o se conozca en exceso,
es de Cristo la pasión,
aquellos días postreros
de su paso por la tierra,
que ha servirnos de modelo.
Pues fervor muestra el que asiste
a la catedral o a un templo
a presenciar los oficios,
o en recogido silencio
acude a honrar al Santísimo
que en iglesias está expuesto
(las mujeres con mantilla
con su peineta luciendo)
la tarde del Jueves Santo,
día del amor fraterno. 

Fervor tiene el individuo,
no importa cuál sea el sexo
que, (hombre o mujer da lo mismo
y sea altivo o modesto),
cuando ve pasar un trono,
de pie en señal de respeto
se santigua y, si lo lleva,
se despoja del sombrero.

Es fervor el que desprende
ese grupo, que inconexo,
tras su Virgen favorita
o el Cristo de más afecto,
recorre la procesión
en guarismos inconcretos,
puede que miles a veces,
(veinticinco en un supuesto,
hablan las estadísticas),
una promesa cumpliendo,
algunos quizás descalzos
u otros los ojos cubiertos.

Y ¿no es, incluso, fervor
(yo, en mi caso, así lo entiendo)
esa especie de reunión
sin aviso de por medio
o convocatoria alguna…,
ese corro heterogéneo
de la noble etnia gitana
que con cantos, que son rezos,
(qui bene canta bis orat
dice el latino proverbio
que a san Agustín imputan
algunos que saben de eso),
van jaleando al Señor,
preciosa talla, en mi aprecio,
de Jesús de la Columna,
del suyo, de su Moreno…?

Dentro de muy pocas fechas
la ciudad olerá a incienso,
aumentando su fragancia
con el azahar, que ha tiempo
engalana ya el ambiente
junto al albor del almendro;

blandones, velas y cirios
las sombras cubrirán trémulos,
fundiéndose en un abrazo
con estrellas y luceros,
presididos por la luna,
que fulge en el firmamento
tan bella en las noches claras
como un reluciente espejo;

los toques de campanillas
de mayordomos, que, prestos
la procesión ordenando,
anunciarán que el cortejo
ha de parar o seguir,
para llevar a buen término
el horario establecido,
sonarán cuasi a concierto;

los palios de la imágenes,
de esas Vírgenes de ensueño,
(casi todas con tocado
o con mantilla, por cierto),
en sus repujados tronos
junto al grácil tintineo
de los varales de plata,
se bambolearán al viento,
dando a veces la impresión
de que rodarán al suelo;

los hachones encendidos
de cofrades, en sus puestos,
que irán desprendiendo cera
y los niños, boquiabiertos,
querrán todos recoger,
como si fueran un cuenco,
en sus manos inocentes,
(y les servirá de juego,
sin miedo alguno a quemarse)
impregnará el pavimento,
que solo meses después,
tras el baldeado enésimo
los servicios de limpieza
darán su prístino aspecto;

las cornetas y tambores
resonarán con estruendo,
junto a las bandas de música,
que de afamados maestros
interpretarán las marchas,
cual de Artola, don Perfecto
por nombre y porque sus obras,
de inolvidable recuerdo,
lo son cuantas nos dejó
ese ilustre malagueño
que lo fuera de adopción,
por más que su nacimiento
estuviera allá en Levante,
y al que imagino estar viendo
en lo que hoy es la Térmica
y antes el Cívico Centro,
(donde estuvo un servidor,
con las monjas allí interno,
de donde fui al Seminario
y que a mucha gala llevo),
mostrar su sabiduría
y ejercer su magisterio. 

Y, a propósito de marchas,
(si no lo digo reviento),
hay un músico ignorado,
y que pudo ser mi suegro,
(de unas de sus hijas, Carmen,
grande amigo sigo siendo),
que es don Rafael Hernández,
hombre, do los hubo, bueno,
que nunca reivindicó
(ni han hecho su herederos),
de unas obras la autoría
que le quita más de un necio,
cual esa por malagueñas,
a la Paloma en concreto,
u otras cuyas partituras,
(que, de estar en un museo,
o en el mejor de los casos,
de un triste olvido en el cuévano
descansan llenas de polvo),
dudo conozcan sus nietos,
mucho menos el gran público,
que eso para qué les cuento.

Los portadores de trono,
ya a salarios no sujetos
como antaño era normal,
y engrosaba el presupuesto
de cualquiera Cofradía
o Hermandad, (pues que el concepto
no está claro uno u otro)
con su uniformado atuendo
una muy bonita estampa
añadirán al elenco
que en fotos y hemerotecas
se multiplicarán luego,
aunque bajo los faldones
de los tronos, o los luengos
mantos de la Virgen otros
quedarán en el secreto.

Vendedores ambulantes
y quioscos callejeros
ofreciendo golosinas,
o pipas y caramelos,
itinerantes algunos
y otros en su enclave, quietos,
animarán el cotarro,
poniendo un típico acento.

Las vías de nuestra urbe
formarán un hervidero
de turistas y curiosos
yendo a salidas y encierros,
o en una esquina cualquiera,
viendo el desfile al completo
con temple benedictino,
y no todos extranjeros,
que también los del lugar,
(sin atender el consejo
de que lluvia pueda haber)
repetirán impertérritos
en las sillas, o tribunas
donde ni un simple agujero
cabe porque el abonado
tiene ya fijo su asiento.

Cantaores espontáneos
desde un balcón estratégico
o abajo, y entre el gentío,
haciéndolo a palo seco,
se arrancarán por saetas,
ese estilo de flamenco
tan andaluz y tan propio
del ámbito cofradiero,
palabro que he osado usar
y que no debí de hacerlo,
pues la RAE no lo admite
y, por ende, es incorrecto.

Haciendo uno un inciso,
(si se me permite el quiebro)
citaré esa de Serrat,
porque es parte de un libreto
de ese gran vate andaluz
al que todos conocemos,
que es don Antonio Machado,
tan por musical y poético:

¿Quién me presta una escalera
con que subir al madero
para quitarle los clavos
a Jesús el Nazareno?

Y empezará la semana.
Y se alumbrará el proscenio,
después de que la Cuaresma
cumpla el día cuadragésimo,
si bien como en antesala,
cual tráiler para cinéfilos,
en el Viernes de Dolores
que, incluso seguirá siendo
de las Lolas la onomástica
por mucho que al mes noveno
(al mes de setiembre, claro
ahora estoy aludiendo)
la trasladara el Concilio,
habrá un anticipo previo,
con verdiales por compaña
en ese barrio de el Puerto
de la Torre, en el que vivo,
(el más populoso, creo,
que existe en la capital
según datos que poseo);
o la de Medinaceli,
(no agrupada de momento);
sin mencionar los traslados,
de procesiones bosquejos,
que suman más de cuarenta,
y de la base partiendo
de cuarenta y cinco aquellas
es un gran tanto por ciento;
o las nuevas prohermandades
que hace unos días salieron
y, si no recuerdo mal,
sumaron hasta un sexteto.

Dos cosas echaré en falta,
(¿será que ya me hice viejo,
o soy un mucho nostálgico
y ando fuera de contexto?),
que a muchos sonará a absurdo:

Una, los tinglaos añejos
sabor a carpa de circo,
(ignoro en estos momentos
si queda alguno de aquellos)
que ilusión verlos por dentro
hacía a tantos curiosos,
(yo en mi caso lo niego)
que hizo decir algún día
a un locutor con gracejo,
oriundo de Alhaurín,
el ya desparecido Alejo,
que melones ni sandías
son los tronos, pues es cierto
que tales frutas se venden
en cobertizos parejos,
si bien hay que comprender
que las Casas Hermandad,
le han dado un toque moderno
más acorde con la época,
la actual, de avances técnicos,
en que ordenador y móvil
son escuálidos reflejos.

Y la otra a la que aludo,
pero que también conservo
en el mejor disco duro
que es el humano cerebro,
(siempre que el doctor Alhéimer
no te lo deje maltrecho),
acaso suene chocante,
en los actuales tiempos
dentro de un Estado laico,
que a veces raya en lo ateo,
(yo desde luego discrepo
porque es aconfesional,
algo distinto y diverso,
cual la Constitución dice
y no hay dudas al respecto)
son las retransmisiones
de las radios en directo
del Sermón de las Palabras,
las siete que en el aliento
final se asignan a Cristo
en el Nuevo Testamento.

(No hablmos de la propuesta,
como siempre de Podemos,
de que la Iglesia y Estado
han de romper los Acuerdos
simplemente porque sí,
(pobre y fútil argumento),
ya que se olvidan que aquella
con tantos centros benéficos
gran ahorro le suponen
a este en los presupuestos). 

De otro grande literato,
don Francisco de Quevedo,
quiero a colación traer
estos preciosos cuartetos,
que, aparte de que transmiten
su particular lamento,
son de la Santa Semana
un acertado compendio,
de que en unas pocas horas
de actitud cambiar debiéramos.

Si te alegra, Señor, el ruido ronco
de este recibimiento que miramos,
advierte que te dan todos los ramos,
por darte el viernes más desnudo el tronco.

¿Adonde vas, Cordero, entre las fieras,
pues ya conoce su intención villana?
Todos, enfermos, te dirán “!Hosanna¡”
Y no quieren sanar, sino que mueras.

Hoy te reciben con los ramos bellos,
(aplauso sospechoso si se advierte)
pero otra noche, para darte muerte,
te irán con armas a buscar en ellos.

Y porque la malicia más se arguya
de nación a su propio rey tirana
hoy te ofrecen sus capas y mañana
suertes verán echar sobre la tuya

Si vas en tus discípulos fiado,
como de tu inocencia defendido,
del postrero de todos vas vendido,
y del primero cerca de negado.

Mal en los huertos tu piedad pagamos:
tu paz con las olivas se atropella,
pues son tu muerte y fue la causa de ella
la primer fruta y los primeros ramos.

Los pasos de la Humildad,
la Salutación o el Huerto,
Lágrimas o el Dulce Nombre,
la Salud o el Prendimiento
en la tarde del domingo
como en un teatro abierto,
irán mostrando en iconos
los relatos evangélicos,
que san Marcos o san Lucas,
que san Juan osan Mateo,
con amplitud de detalles
reflejaron en sus textos.

(Por cierto, algunos exégetas
no comparten el criterio
de que Marcos y que Juan,
los que del grupo selecto
de Jesús formaron parte
difícilmente pudieron
ser autores materiales
ambos de sus Evangelios,
sino que fueron distintos
los que en sí los escribieron,
aunque en el nombre coincidan,
por las fechas en que aquellos
fueron dados a la luz;
sin embargo, no hay consenso
entre todos los autores,
pues para otros no es serio.

Pero antes por la mañana,
con el sol aún luciendo,
aprendices de cofrades,
(que algún día venidero
lo serán en toda regla),
vestidos al modo hebreo,
saldrán con la Pollinica,
tan felices y contentos,
con ramos de olivo y palmas,
y hasta con trajes de estreno.

Joaquín Fernández González,
  poeta paisano nuestro,
un magnífico escritor
que ejerció su ministerio
de acólito y de lector,
con dedicación y esmero
en la catedral de Málaga
y además fue consejero
de Pastoral Diocesana
unos versos estupendos
en Diócesis escribió
a cual sin duda más bellos,
unos poemas hermosos,
de gran misticismo llenos,
dedicados al Vía Crucis,
hasta catorce, y yo quiero,
en llegando a aqueste punto,
porque viene justo a pelo,
(cualquiera hubiera servido),
leer tan solo el primero.

Todos sin excepción te condenaron;
la plebe en su afán de castigarte,
pedía, sin piedad, crucificarte
y como un malhechor te denunciaron.

¿Dónde estaban los hombres que te amaron,
los que iban detrás de Ti para escucharte?
Un instante bastó para olvidarte
y en manos de Pilato te dejaron.

El pueblo se hizo cargo de tu muerte
y un lavado de manos fue bastante
para justificar no defenderte.

Nadie lanzó un gemido por tu suerte;
un bandido por Ti, cambio humillante,
y una cruz esperando sostenerte.

El Lunes Jesús Cautivo
tras estar con los enfermos
en el Hospital Civil,
su traje talar blandiendo
de color blanco radiante,
que no parece el de un preso,
irá por la Trinidad,
y al final, ya de regreso,
la Tribuna de los Pobres
acogerá con estrépito.

Y por cuestiones de espacio,
e incluso del rigor métrico,
no aludiré con detalles
de procesiones al resto
que del lunes hasta el miércoles
transitan con todo el séquito.
el recorrido oficial,
de unos ochocientos metros,
que comienza en la Alameda
(este año acaso menos
a causa del suburbano,
cuyas obras ni de lejos
se prevé tenga un final,
porque alcanzar un convenio
por las Administraciones,
Junta y Ayuntamiento,
raya casi en la utopía)
y doblando al lado izquierdo,
sigue hacia el vial de Larios,
(hoy ya peatonal paseo),
continúa hacia la Plaza,
de la Constitución, yendo
por la calle de Granada
(cambiada también de aspecto),
donde aquel acabará
y es del retorno el comienzo,
ya a veces con menos orden,
pues cuando queda un buen trecho
(la de la Nueva Esperanza
tiene un iter muy extenso),
hasta llegar a destino
cabe algún relajamiento.

Todas de Cristo revelan
escenas del sufrimiento,
como la de la Sentencia,
o en la que va el Cirineo
(el Señor de la Pasión),
la de Ánimas de Ciegos,
(no, cual las demás, dos pasos,
sino cuatro nada menos),
la Humillación, el Rescate,
u otras do el imaginero
hubo de poner a prueba
su escultórico talento,
(las de Cautivo y Gitanos,
a que de modo directo
ya mencioné anteriormente,
nos las citaré de nuevo),
que demuestran su arte rico,
si bien omitir no debo
al Jesús del mismo título,
el que tiene el privilegio
de liberar un penado
por un famoso Decreto
(que entonces eran pragmáticas),
del Rey llamado Arquitecto
y el mejor Alcalde, dicen,
de Madrid, Carlos Tercero.

Sí aludo a la Expiración,
por su original boceto,
distinto a los demás tronos
de rectilíneos diseños,
y en que los guardias civiles,
(se habla de que un estipendio,
antiguamente pagaban)
son cofrades predilectos;
y a esa Virgen, la Paloma,
(en que ediles madrileños
toman parte en el desfile)
porque acaso el de más peso
sea uno de sus tronos,
en el que los costaleros,
(perdonen los sevillanos
que haga de esa voz empleo)
suman doscientos setenta,
que es posiblemente récord,
junto a la Esperanza o Cena,
con parecido promedio;
o a la Virgen de las Penas,
por el dato pintoresco
de que su manto es de flores,
no de tela o terciopelo,
elaborado con gusto,
(un mini jardín perfecto),
que parece ha su génesis
en un tema financiero.

El día esperado, el jueves,
será el del gran apogeo:
tras la Santa Cruz, la Cena,
(de ferroviarios al gremio
unida, porque en la Renfe
tuvo allí su emplazamiento),
que fue donde Jesucristo
instituyó el Sacramento
en el que el vino y el pan
tórnanse en su Sangre y Cuerpo;

después, a continuación,
el Señor de los Viñeros,
especialmente ligado
al sector de vinateros;
la de Zamarrilla, célebre
porque de ese bandolero
y su mito tomó el nombre;
y ha servido de argumento 
 a una conocida ópera,
de otro eminente y egregio
autor, don Antonio Rozas,
que es de belleza un portento;

la de ese Cristo abatido,
el Chiquito Perchelero,
tan popular, cuya talla
se debe a Navas Parejo;

sin olvidar la de Mena,
(que no es de este artista empero,
sino que es de Palma Burgos,
a quien también se debieron
la Piedad y los Milagros),
Cristo al que los caballeros
de la legión, a su modo
glorifican sin sosiego
con el Novio de la Muerte,
cantando todo el trayecto,
al igual que con la Virgen
su salve los marineros,
con lo que un tono marcial
continúan manteniendo;

la de la Esperanza, en fin,
la de más rancio abolengo,
en la que Jesús del Paso,
se debe al cincel y al genio,
del gran Mariano Benlliure,
escultor de fama y crédito,
(como el de la Expiración
que también es de su mérito),
y a quien la ciudad recibe
con alfombras de romero.

Es de especial emoción
en la Alameda el encuentro
de la Madre con el Hijo,
que ya ha expirado, que ha muerto,
cuando Ella, (que, aunque Esperanza,
no puede tener consuelo),
va por el centro bajando
y Él por un lado subiendo;
e impresionante Jesús
cuando en la Plaza, volviendo
su rostro hacia la tribuna,
bendice al público atento.

Siempre llamó mi atención,
(por curioso lo reseño)
que de los nombres de Vírgenes
(tan variopinto y completo
en la geografía hispana
y que sn duda es inmenso)
Dolores y Soledad
se llevan todos los plenos,
pues seis y cuatro repiten
con no muy loable acierto.

Las últimas procesiones,
Dolores, Descendimiento,
Calvario, Amor o Traslado,
y Piedad, con los carteros,
preludiarán al Sepulcro
(de Jesús el Santo Entierro),
que al Viernes Santo darán
un tono triste y más serio,
acorde un tanto, si cabe,
(no sé, si acaso exagero),
con aquellas de Castilla,
de total recogimiento,
en especial los Servitas,
desfile sobrio y austero,
a cuyo paso tendrá
Málaga un fúnebre aspecto,
(habrá apagón general
en calles y hasta en letreros),
con los hermanos rezando,
un trono corto y estrecho
que sale desde la iglesia,
san Felipe, desde dentro,
y la Señora, de luto,
vestida toda de negro,
(como si, de hecho así es,
fuera a un tradicional duelo),
sin palio ni adorno alguno,
con un puñal en el pecho,
con la mirada perdida
y con los brazos abiertos
en actitud suplicante,
un foco a su rostro, bello,
orientado, y que resalta
de su dolor el reflejo,
y una corona encendida
por único aditamento,

El domingo en la mañana
habrá un amanecer nuevo
con Cristo resucitado
y la Reina de los cielos,
que ojalá sea un presagio
para los que aún creemos.

La resurrección de Cristo
es de la fe el fundamento,
puesto que esta sin aquella
no tiene ningún sustento.
Nuestra fe nada valdría
si es que un montaje fue aquello
(porque es que se ha dicho así,
con fines del todo aviesos),
tal cual afirmó san Pablo,
el otrora fariseo
y azote de los cristianos,
mas primer gran misionero.

Y de aquel hecho crucial
versa este tema postrero
de don José Luis Estrada,
que a continuación les leo.

Y fue la luz… y se alumbró la vida,
y se incendió la sangre deslumbrada
por esta voz, de fuego en llamarada
que antes fuera en lo oscuro presentida.

La humedad y la sombra contenida
por una noche en sigilos ya contada
saltó en colores rota y desatada
por cuchillos de sol y amanecida.

Iris de luz que en fúlgidos colores
descompuso las luces de aquel rayo,
como en amor que engendra otros amores.

Y fue la luz….y fue la primavera,
y fue la risa y el temblor de mayo,
y fue el amor sobre la tierra entera.

O este otro de un servidor,
en estrofa igual compuesto:

Fue la grata noticia, la importante,
que resucitó Cristo al tercer día,
con lo cual se cumplió la profecía,
dato no baladí por impactante. 
 
Mas es el hecho en si lo relevante,
pues vana nuestra fe, si no sería,
como Pablo el Apóstol bien diría
de forma concluyere y terminante.

Jesús nos dio la vida con su muerte,
a la cual como Dios, al fin venció
y así nuestra esperanza hacer más fuerte.

Empero, si se fue, no se marchó,
porque aquí para siempre se quedó
y esa es del creyente la gran suerte.

¡Viva la Semana Santa!
y en ella participemos
hasta en lo que sea fiesta,
(y, si me apuran, jaleo).
No importa que Pablo Iglesias,
no importa que el tal sujeto,
diga que a las procesiones
haya que ponerles término,
porque, aparte de que atrasan
a la sociedad, a nuestros
hermanos los musulmanes
los estamos ofendiendo.

Mas conveniente sería
(si se me acepta el consejo,
y no hablo desde un púlpito),
que jamás nunca olvidemos
lo que encierra en su trasfondo,
de espiritual y ascético,
o tal vez de filantrópico,
pues las Hermandades fueron
las primeras ONGS;
y el fin para el que nacieron
(aparte de otras cuestiones,
cual la de enseñar el credo,
y la no menos sublime
de aplicar los mandamientos)
está en el amor al prójimo,
que tiene todo el derecho
a vivir como nosotros,
porque no somos los dueños
de un mundo, que algo mejor
puede ser con nuestro empeño.

Que una sociedad más justa
entre todos procuremos.

Recuperemos a Dios,
a quien por sexo y dinero,
al par que por la ambición,
le hemos cedido el relevo,
y al que en nuestra vida damos
un valor de menos cero
y, lo que es mucho peor,
que eso nos importa un bledo.

Por cierto, ahora resulta,
a propósito de sexos,
que no hay hembra ni varón,
pues que existe más de un ciento
(no es como se vino al mundo,
mas cual se quiera ser luego
y al género humano aludo,
no a los gatos o a los perros),
con lo que elegir pareja
mañana será complejo.
Y, si Sodoma y Gomorra
las de la Biblia existieron,
¿no sería hoy el orbe
asolado por el fuego?
(y es una pregunta ingenua
que lanzo a los cuatro vientos),
porque el planeta sin duda
hacia el caos va directo,
como lo refleja Rando
con profusión en sus lienzos.

Empecemos desde abajo,
desde los mismos cimientos,
desde la propia familia,
en escuelas y colegios,
que lo que sembremos hoy
mañana recogeremos.

En definitiva, pues,
que los pasos que veremos,
dentro de unos pocos días,
si es que no lo impide el tiempo,
al decir de un gran cofrade,
no sean altares huecos.

Con esto doy por concluso
este alegato inconexo,
al que añadiré un epílogo
(que, si no es grato, lo acepto),
en décimas sí esta vez,
(la invención de aquel rondeño
que fue Vicente Espìnel,
al hilo de lo que he expuesto,
a modo de contrarréplica
a Dios, de modo sincero,
y es una simple oración,
aquesta, mi Padrenuestro.

Padre, que en el cielo estás,
sea tu nombre bendito,
y tu reinado, infinito,
se haga extenso más y más;
que a tu voluntad jamás
yo le anteponga la mía;
que el pan me des cada día;
que, si yo también olvido,
olvides mis faltas pido;
y el mal de mí, en fin, desvía. 
 
Dos te salve a Ti, María,
porque estás de gracia plena,
y eres, cual la luna llena
o cual sol del mediodía,
dechado en luz y armonía;
que nadie nunca se asombre,
si bendecido es tu nombre,
por y para siempre amén,
como el de tu Hijo es también,
el Dios que en Ti se hizo Hombre.

Sea dada gloria al Dios Padre
y al Hijo, Dios otrosí
no obstante, -lo quiso así-,
ser nato de Virgen Madre,
y, aunque a alguno no le cuadre
por incomprensible un tanto,
gloria al Espíritu Santo,
pues uno y trino ha de ser
hoy, cual mañana y ayer,
enaltecido en mi canto.

(La anterior aolución fue pronunciada por su autor en la capilla del monasterio de las Madres Merecedarias (junto al Museum Jorge Rando) el 15 de marzo de 2018, con base en la que pronuncira en el Centro Cultural y Recreativo de Renfe El Cenachero el sábado 1 de marzo de 2008).

Si te alegra, Señor, el ruido ronco
de este recibimiento que miramos,
advierte que te dan todos los ramos, Si te alegra, Señor, el ruido ronco
de este recibimiento que miramos,
advierte que te dan todos los ramos,
por darte el viernes más desnudo el tronco.
¿A dónde vas, Cordero, entre las fieras,
pues ya conoces su intención villana?
Todos, enfermos, te dirán "¡Hosanna!"
Y no quieren sanar, sino que mueras.
Hoy te reciben con los ramos bellos
(aplauso sospechoso, si se advierte),
pero otra noche, para darte muerte,
te irán con armas a buscar en ellos.
Y porque la malicia más se arguya
de nación a su propio rey tirana,
hoy te ofrecen sus capas, y mañana
suertes verás echar sobre la tuya.
Si vas del postrero de todos vas vendido,
y del primero, cerca de negado.
Mal en los huertos tu piedad pagamos:
tu paz con las olivas se atropella,
pues son tu muerte, y fue la causa de ella
la y los primeros ramos.

lunes, 12 de marzo de 2018

SUJETO O SUJETA Y SUJETADO

No cabe duda de que el hombre, como ser animado racional, varón o mujer, según la primera acepción que del término se recoge en el diccionario de la RAE, es sujeto de derechos y obligaciones; y, por lo tanto, es evidente que la mujer también lo es. Pero hace unos días, a propósito de una frase que leyó un servidor en un medio de comunicación (tampoco es que algunos supuestos periodistas puedan presumir de hablar y escribir correctamente nuestro idioma), al comentarista le surgió la duda de si, desde el punto de vista lingüístico o semántico, sería correcto decir que las féminas son sujetas de derechos, como así rezaba la reseña periodística. Y, sintiéndolo mucho por las feministas y por los izquierdosos de turno (léase Pablo Iglesias y compañía), tiene que decir abiertamente que no, que no lo es. ¡Ojo!, que no dice uno que no estén sujetas a lo que sea, que es otra historia.

En efecto. La palabra sujeto”, cuando realiza función de adjetivo en la oración (1), pertenece tanto al género masculino como al femenino; y tiene dos significados: a) que está sujetado; y b) que está expuesto o propenso a algo. Es decir, sería del todo correcto, por ejemplo, decir que “el asiento está bien sujeto” o que “la carga estaba bien sujeta”.

En todo caso, no es ortodoxo afirmar, como de hecho se hace en Internet, que la voz “sujeto” debe ser considerada como participio irregular del verbo “sujetar”, porque en modo alguno es exacto; el único participio del citado verbo es “sujetado”. En consecuencia, no es adecuado su empleo para la formación de los tiempos compuestos, como por ejemplo en la frase “lo he sujeto con cuerdas”, ya que habría que decir “lo he sujetado con cuerdas”. Otra cosa es la utilización como adjetivo, cual en los ejemplos anteriores, en cuyo caso sí sería admisible decir que “está sujeto”, o que “está sujetado”. Incluso, desde el punto de vista etimológico, “sujetado” (participio del verbo “sujetar”) procede del verbo latino “subiectāre”; en tanto que “sujeto” (del latín “subiectum”) tiene su origen en el supino del verbo frecuentativo o iterativo “subiicere”, bien es verdad que en ocasiones ambos verbos pueden significar lo mismo.

Pero un servidor iba a otra cosa con el presente comentario; en concreto, al vocablo “sujeto” en su condición de sustantivo, el cual en sus diferentes entradas en el diccionario de la RAE pertenece siempre al género masculino. En la número 3 se dice que es la persona cuyo nombre se ignora o no se quiere decir;” en la número 4 (uso considerado como culto), asunto o materia sobre la que se habla o escribe; en la número 5 (utilizado en Filosofía), “soporte de las vivencias, sensaciones y representaciones del ser individual”; en la número 6 (también empleado en Filosofía), “ser del cual se predica o enuncia algo”; en la número 7 (usado en Gramática), “función sintáctica desempeñada por un sintagma nominal que concuerda en número y persona con el verbo, o por una oración subordinada sustantiva que requiere un verbo en tercera persona”; en la número 8 (asimismo usado en Gramática), “expresión nominal que designa la entidad de la que se predica algo”; y en la número 9 (propio en exclusiva de la República Dominicana), “persona despreciable, gente de poca monta”.

En definitiva, que en todas las acepciones anteriormente reseñadas no se habla para nada de que ni una sola pertenezca al género femenino. Por lo tanto, mal que le pese a los detractores de siempre y, claro está, a los defensores a ultranza de una mal entendida igualdad de géneros, no es correcto decir que “la mujer es sujeta de derechos y obligaciones”. (Vamos que suena tan mal como de lo de “portavozas”, lo de “miembras” o lo de “jóvenas”, tema al que un servidor dedicó ya uno de sus comentarios). De todas forma, siempre quedará el recurso de utilizar el verbo “estar” (“está sujeta a...”) o acudir a un rodeo o circunloquio para expresar la idea de lo que se quiere decir.

En fin, esperemos que esta vez la RAE no lo deje a uno en mal lugar, como lo ha hecho recientemente con la cuestión de la igualdad de género vs. igualdad de sexo. Porque el Diccionario Panhispánico de Dudas sigue diciendo al respecto que para designar la condición orgánica, biológica, por la cual los seres vivos son masculinos o femeninos debe emplearse el término sexo; es decir, que las palabras tienen género y no sexo, mientras que los seres vivos tiene sexo y no género. De ahí que, a tenor de ese mandato, un servidor en sus comentarios haya criticado en multitud de ocasiones que se dijera, incluso en medios legales, violencia de género en vez de violencia de sexo. Sin embargo, en fechas relativamente recientes la RAE (2), sin cambiar un ápice dicho criterio, ha introducido una nueva acepción al vocablo género, la número 3 concretamente, en la que dice que es el grupo al que pertenecen los sres humanos de cada sexo, entendiéndose desde un punto de vista sociocultural en lugar de exclusivamente biológico.

Pues muy bien.

(1) Entradas 1 y 2 de la edición digital del diccionario.
(2) Versión digital del diccionario de la RAE, que no aparecía en la 22ª edición impresa de 2001.

sábado, 10 de febrero de 2018

PORTAVOZAS, MIEMBRAS Y JÓVENAS

¿Tiene algo que ver el culo con las témporas, la gimnasia con la magnesia o la velocidad con el tocino?. Evidentemente nada, pues dichas frases fueron acuñadas en su día por el pueblo para reprender confusiones ajenas, cuando alguien mezclaba cosas que nada tenían que ver unas con otras ni pertenecían a un mismo entorno lingüístico; en suma, que no sabían lo que estaban diciendo, que confundían los términos, los conceptos, los juicios... 
 
Y es que para Dª Irene Montero (1), diputada de Unidos Podemos, que en una conferencia de prensa habló de portavoces y portavozas, el uso de la palabreja 'portavoza' es una forma de avanzar en la igualdad entre hombres y mujeres; o, siempre en su opinión, una forma de dar mayor visibilidad a las mujeres en su lucha por la igualdad de derechos con los hombres. En definitiva, un modo diferente de ver la cuestión, por supuesto obviamente matizable (palabro que cita uno a propósito, aun cuando el término no aparezca en el diccionario de la RAE), por cuanto no cabe duda de que existen otras formas y maneras de luchar contra la desigualdad que la de hacerlo a través del lenguaje, que es sacar las cosas fuera de contexto, o de mear fuera del tiesto para decirlo de forma más vulgar, como haría cualquier izquierdoso (o izquierdosa) de turno. Y, puesto que se trata de jugar con las vocales, como ha expresado muy bien el periodista D. Carlos Herrera, a lo mejor ella no es un cargo público, sino una carga pública. Según Dª Irene Montero (o Dª Irena Montera, que iría más en consonancia con su criterio femnistoide), lo que diga la Real Academia Española es lo de menos porque esta no es el mejor ejemplo en la lucha por la igualdad. Y, es importante, ha precisado, que la mujeres hagamos un esfuerzo por desdoblar el lenguaje y de utilizarlo de forma inclusiva, enmarcando su nueva palabra en la obligación de los políticos y las políticas (forma muy propia de hablar de los líderes de izquierdas, claro está) de luchar por la igualdad. Me disculparán si no utilizo palabras que no son de la máxima corrección según la RAE y el portavoz del Gobierno, (quien, como ministro de Educación, Cultura y Deporte no ha tenido más remedio que criticarla con razón), ha señalado para justificar su postura.
 
Es curioso, sin embargo, observar que la palabra 'femenino' en concreto pertenece al género masculino, lo cual en principio puede resultar una contradicción. Por lo tanto, a partir de ahora lo normal sería decir la génera femenina (y no el género femenino), si es que las palabras terminadas con la vocal 'a' necesariamente hay que identificarlas como referidas a la mujer. ¿Y portavoz? ¿a qué género pertenece? Porque no hay que ser muy sagaz para saber que 'voz', el término base del que proviene aquel (el otro, el verbo 'portar', es indudable que carece de género de momento, aunque todo pueda andarse con el tiempo) es claramente femenino (o femenina). Así, de forma un tanto irónica el prestigioso escritor D. Juan Manuel de Prada ha dicho que, si la palabra 'voz' es femenina, 'portavoz' habría que dejarla tal cual para el género femenino, debiéndose en todo caso cambiar 'portavozo' para el masculino, lo cual a criterio de un servidor sería mucho más acorde con teorías tan peregrinas. 
 
Como era lógico suponer, la Sra. Montero, aparte de contar con el apoyo de su compañero sentimental y jefe de militancia política D. Pablo Iglesias, ha encontrado una fiel aliada en Adriana Lastra (2), la actual vicesecretaria general del PSOE y mano derecha de su propio líder D. Pedro Sánchez, que se ha sumado a la defensa del uso de la palabra "portavoza", a pesar de que el sustantivo 'voz' sea en sí mismo femenino y no tenga correspondiente masculino; y ha apuntado que su empleo no le parece mal, igual que no me pareció mal la expresión 'miembros y miembras', la que en el año 2008 usara Bibiana Aído, la entonces ministra socialista de Igualdad. En ese sentido no es de extrañar que haya manifestado, refriéndose a Margarita Robles (3), que yo a mi 'portavoza' la llamo 'portavoza'. Esta última ha tenido al menos la habilidad y el acierto de precisar que el lenguaje es importante, pero que más importantes son los hechos, pues de lo que se trata es avanzar en las políticas de igualdad.
 
Antes que ellas, la exesposa del expresidente del gobierno D. Felipe González (uno ha hecho abstracción adrede de la expresión exmujer para evitar pueda ser tildado de machista, habida cuenta de que la preposición 'de', en la acepción de la RAE, denota idea de posesión o pertenencia), cuando era diputada por el PSOE en Cádiz popularizó los términos jóvenes y jóvenas, quizás tratando de ser políticamente correcta más que la corrección política y más feminista que el feminismo; y eso que Dª Carmen Romero es licenciada universitaria (4) y había ejercido, al parecer, como profesora agregada de instituto en materia de Lengua y Literatura. (A lo mejor hay que convenir que lo del maestro Ciruela no ha dejado jamás de tener actualidad, aunque suene un tanto estrambótico).

La RAE considera que los desdoblamientos del lenguaje a los que se ha hecho referencia son artificiosos e innecesarios desde el punto de vista lingüístico. Para los académicos de la Lengua la actual tendencia al desdoblamiento indiscriminado del sustantivo en su forma masculina y femenina va contra el principio de economía del lenguaje y se funda en razones extralingüísticas, motivo por el cual la Academia considera que deben de evitarse tales repeticiones, que generan dificultades sintácticas y de concordancia, y complican innecesariamente la redacción y lectura de los textos.

Como conclusión, en fin, el comentarista se va a permitir traer a colación aquí las palabras que el Gran Wyoming dirigió a la periodista Sandra Sabatés en el programa El Intermedio, cuando esta comentó la noticia (la misma que ha dado pie a un servidor para elaborar el presente comentario), porque resumen muy bien, aunque sea en tono hiperbólico y en clave de humor, la cuestión planteada: “Parece mentira y mentiro que hayas estudiado periodismo y periodisma. Ponte la pilas y los pilos; hay que actualizar el idiomo y la idioma al dos mil diezciocho y diezciocha”. Sin duda alguna, genial.


(1) Licenciada en Psicología por la Universidad de Madrid, tiene un máster en Psicología por la misma Universidad.
(2) Estudió Antropología Social, pero no acabó la carrera ni se le reconoce actividad laboral fuera de la política.
(3) Exmagistrada del Tribunal Supremo y cesada por incompatibilidad, es portavoz (o portvoza) del Grupo Socialista en el Congreso de los Diputados. 
(4) Licenciada en Filosofía y Letras por la Universidad de Sevilla.

jueves, 8 de febrero de 2018

SOBRE EL PREFIJO EX-

 Hace algún tiempo un servidor le había dedicado uno de sus comentarios a los sufijos; pero hasta ahora no lo había hecho con los prefijos. Por ello, aprovechando que unos días atrás un buen amigo me decía que llevaba una temporada sin dar caña con mis cosas, uno ha decidido en esta ocasión dedicarle unas líneas a aquellos, en especial al prefijo ex- (1), que es uno de los que más se utilizan tanto en el lenguaje hablado como en el escrito, si bien se va a referir a este último, ya que en el caso del anterior la cuestión que quiere abordar carecería de sentido por razones obvias. 
 
  Según la nueva Ortografía de la lengua española (2010), los prefijos en general se escriben unidos a la palabra que acompañan (viceministro, antimafia), por lo cual no son adecuadas las grafías en las que el prefijo aparece unido con un guion (vice-ministro, anti-mafia) o separado por un espacio (vice ministro, anti mafia). Eso sí, el prefijo se escribirá con guion cuando la palabra comience por mayúscula (anti-OTAN), se trate de unas siglas (anti-PP) o de un número (sub-21).

 Pero, yendo al caso concreto del prefijo ex- (afijo de valor adjetivo, procedente de una preposición latina, que se antepone a sustantivos o adjetivos con referente de persona para significar que dicha persona ha dejado de ser lo que el sustantivo o el adjetivo denotan), la nueva Ortografía de la lengua española dice que se considera conveniente, en aras de una mayor coherencia del sistema ortográfico, asimilar el comportamiento gráfico de ex- al de los demás prefijos, de manera que se escriba unido a la base cuando esta sea una sola palabra (exministro, exnovio, exsuegra, etc.) y separado de ella en aquellos casos en que la base sea pluriverbal (ex alto cargo, ex teniente coronel, etc.).
 
 Curiosamente, sin embargo, el diccionario panhispánico de dudas sigue diciendo en su versión digital, que por consiguiente se supone debiera estar actualizada, como lo está el diccionario de la RAE (no se refiere uno, por tanto, a su edición impresa, que tendría cierta explicación al ser del año 2005) que el prefijo ex- se escribe separado de la palabra a la que se refiere, a diferencia del resto de los prefijos, y sin guion intermedio: “Mi hijo no se fue solo, sino con su padre y mi ex suegra”. Y añade que no se recomienda su empleo antepuesto a sustantivos o adjetivos referidos a cosas: “Las mayores incertidumbres las plantea la ex URSS” En ese caso, matiza, es preferible el uso de adjetivos como 'antiguo', 'anterior,' o de adverbios como 'anteriormente': “Esta antigua república soviética, esta república anteriormente soviética, la antigua URSS”. Se escribe siempre con minúscula, aun cuando acompañe a sustantivos escritos con inicial mayúscula. También precisa que no debe confundirse con el prefijo inseparable ex-, con el significado de 'fuera', más allá', que forma parte de muchas palabras: extender, extraer, excomunión, etc.; y en algunos casos significa 'privación': exánime
 
 Esa fue la razón por la que cuando un servidor le dedicó uno de sus comentarios al exjuez Baltasar Garzón escribiera ex juez, dado que aún no había adquirido la nueva Ortografía de la lengua española. Hoy la verdad es que uno tiene sus dudas de cómo debe escribirlo, debido a la incongruencia de la RAE, claramente manifiesta, al igual que otras tantas cosas en nuestro país llamado España de momento. Por cierto, hace unos meses el comentarista le dirigió una carta al director de la Real Academia Española, D. Darío Villanueva, mostrándole su sorpresa de que el académico Sr. Pérez Reverte siga poniendo tilde al adverbio solo o a los pronombres demostrativos, en contra de las recomendaciones del organismo que él dirige y al que este (o éste, vaya usted a saber) pertenece; y el hombre, rara avis tampoco como era de esperar, no se ha dignado ni siquiera acusar recibo al escrito. Pues muy bien, sí señor.


(1) También funciona como sustantivo denotando la persona que ha dejado de ser cónyuge o pareja sentimental de otra: “Mi ex y yo éramos dos enemigos sin ganas de pelear”; y . .y es invariable en plural: “Todos mis ex se parecen”.

miércoles, 31 de enero de 2018

CASO PUIGDEMONT

Pues uno lamenta no estar de acuerdo con el Fiscal General del Estado en el caso de Puigdemont. Y que conste que un servidor rechaza de plano y sin ambages la actuación del expresident de la Generalitat y candidato de nuevo, por lo que parece, a presidirla de nuevo. Sirva como ejemplo la décima que ha compuesto sobre el polémico personaje, a instancia de un buen amigo, sabedor este de la debilidad del comentarista por las espinelas –al punto que lo ha llamado de forma cariñosa espinelólogo, en un palabro acuñado obviamente por él mismo–, y que reza así: 
 
Hay que ver la cara dura
que tiene el expresident;
mas no entiendo al Parlament
que a alguien de tal catadura,
a cualquier riesgo y ventura,
quiere sea su paladín,
un cobarde parlanchín,
en Bruselas escondido
pues de la justicia ha huido;
que ya es el colmo, ¡jolín!

Y es que realmente la cuestión en estos momentos ha de constreñirse a determinar si en la actualidad don Carles Puigdemont es diputado o no lo es (1). Porque, en la hipótesis de que lo sea, la cosa admite poca duda. No hace falta más que acudir a nuestra Constitución, no obstante la opinión un tanto discutible de la Fiscalía y aun pesar de que para los independentistas catalanes nuestra Norma Fundamental sea como un papel mojado, es decir, que no sirve para nada, pues de ella hacen caso omiso y se la saltan a la torera cada vez que les viene en gana. No podemos olvidar, en definitiva, que el art. 71 de la Carta Magna es bastante claro al respecto, puesto que en su punto 2 dice textualmente que durante el período de su mandato los Diputados y Senadores gozarán asimismo de inmunidad y solo podrán ser detenidos en caso de flagrante delito, así como que no podrán ser inculpados ni procesados sin la previa autorización de la Cámara respectiva (2).

En opinión de un servidor, no tiene sentido entrar en un debate absurdo, como en su caso ha pretendido hacer la Fiscalía General del Estado, mandando recados fuera de lugar a los partidos políticos afectados y a los medios de comunicación sobre inmunidad e impunidad, por ser algo que a la postre no puede llevarnos a ninguna parte. En concreto, un parlamentario –sea nacional o autonómico, pues la Constitución no hace distinciones al respecto– es inmune porque está exento de ciertos oficios, cargos, gravámenes o penas, lo cual no quiere decir que efectivamente deba ser impune, esto es, quedar sin el correspondiente castigo si comete algún delito, pero siempre que se haga a través del procedimiento legalmente establecido. De todas formas, no se trata de polemizar sobre si es necesario recabar el suplicatorio del Senado, como ha argumentado la Fiscalía, porque obviamente no es el caso. 
 
De cualquier forma, uno no puede por menos de aplaudir la decisión del juez del Tribunal Supremo, don Pablo Llarena, de no atender la petición de la Fiscalía General del Estado de “reactivar inmediatamente" la orden internacional de detención contra el expresidente catalán, cuando aquella supo que este había viajado hasta Dinamarca para participar en un debate organizado por la Universidad de Copenhague; cuestión distinta es que no comparta los motivos en que el magistrado se ha basado para ello. Conviene no olvidar que dicha orden europea de detención había sido suspendida por el propio juez mediante Auto de fecha 5 de diciembre de 2017; en consecuencia, su reactivación parecía poco seria cuando menos, porque la justicia no puede dar la sensación de ir dando tumbos o palos de ciegos sin ton ni son. Desde luego el comentarista mantiene el criterio de que en la actualidad una hipotética orden de detención de Puigdemont en España, –caso de que regrese porque, al parecer y según se ha publicado, esta sigue en vigor– y siempre obviamente que tuviera en su haber la correspondiente acta de diputado, estaría llamada al fracaso, de la misma manera que uno ya sostuvo en un comentario anterior que será difícil pueda ser condenado en su momento por el delito de rebelión y/o sedición. 
 
La Fiscalía, so pretexto de que el Tribunal Constitucional siempre ha postulado una interpretación restrictiva de los privilegios de los aforados, no puede aplicar la norma a su antojo y conveniencia, por cuanto la ley es la que es y la Constitución dice lo que dice, nos guste más o nos guste menos. Y es que el Fiscal General del Estado ha emitido un comunicado en el que recuerda que Carles Puigdemont persiste en su plan delictivo, tras darse a la fuga y mantener las actuaciones que culminaron con la declaración de independencia, advirtiendo que su “inmunidad” parlamentaria no puede derivar en "impunidad", debate dialéctico sobre el que es ocioso incidir. 
 
Que, como sostiene la Fiscalía, nuestra legislación no ampara el uso fraudulento del ordenamiento jurídico es evidente; y que es inadmisible que una interpretación del privilegio de la inmunidad parlamentaria derive en impunidad también lo es. Pero para ello deben seguirse los cauces establecidos ad hoc. Porque es que uno, la verdad, sigue sin saber cuál es en estos momentos exactamente el caso del flagrante delito cometido por Puigdemont, ya que lo anterior es cosa pasada lógicamente. Y, a su modo de ver, de ninguna de las maneras es sostenible la tesis de la Fiscalía de que la garantía de la inmunidad no significa que no se pueda ordenar el ingreso en prisión por orden judicial, sino que se refiere exclusivamente a la detención policial, por cuanto eso no lo indica la Constitución en ningún sitio. Y ubi lex non ditinguit. . . 
 
Según reza su Estatuto Orgánico en sus dos primeros artículos, –transcripción literal prácticamente del art. 124 de la Constitución–, el Ministerio Fiscal tiene entre otras misiones, la de promover la acción de la justicia en defensa de la legalidad, pero también la de los derechos de los ciudadanos y del interés público tutelado por la ley, de oficio a petición de los interesados, con sujeción en todo caso al principio de legalidad y de imparcialidad. Y Puigdemont, mal que nos pese, también es un ciudadano español, de momento.



(1) El art. 23.2 del Reglamento del Parlamento de Cataluña establece que los derechos del diputado proclamado electo no son efectivos hasta que no ha accedido al pleno ejercicio de la condición de parlamentario, de conformidad con el apartado 1, es decir, haber presentado al Registro General del Parlamento la credencial expedida por el órgano correspondiente de la Administración electoral y prometer o jurar respetar la Constitución española y el Estatuto de autonomía de Cataluña, así como las declaraciones de actividades y de bienes que especifica el artículo 19.
(2) En parecidos términos se pronuncian los artículos 750 y 751 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal.

lunes, 15 de enero de 2018

MAESTROS CIRUELA HAY MÁS DE UNO

En nuestro rico refranero español podemos leer uno, ciertamente curioso como tantos otros, el cual dice que el maestro Ciruela no sabía leer y puso una escuela. Y, aun cuando parece que realmente no está demostrada la existencia física del personaje (1), es evidente que en el presente caso el dicho popular está censurando claramente a la persona que habla con suficiencia de aquello que no conoce o sin saber lo que está diciendo.

Lo cierto es que el citado refrán viene que ni pintiparado como introducción al presente comentario, de censura claro está, que le ha sugerido a un servidor la frase lapidaria acuñada al parecer por la actual Consellera de Sanitat Universal i Salut Pública de la Comunidad Valenciana, que le ha llegado a uno por conducto de algún que otro amigo. Porque Dª Carmen Montón, que así se llama la prometedora política levantina, arrogándose a sí misma en una especie de académica de la RAE que no le corresponde, ha dicho que se debe utilizar la expresión persona preñada, en lugar de mujer embarazada, para no ofender y discriminar a los transexuales (2). Y se ha quedado tan pancha.

Y es que, en opinión del comentarista, frases como la anterior dejan bien a las claras que la estupidez humana no tiene límites; o, dicho de otro modo, cada vez va teniendo menos. Por eso a uno le ha parecido oportuno dejar tal cual las citas que sus amigos acompañaban con sus mensajes, salvo la del proverbio veneciano que no sabe si es el caso de la señora madre de la Consellera (3), por estar totalmente de acuerdo con ellas, aunque no todas las fuentes  que se citan sean del todo exactas. En concreto, de Cicerón: Stultorum sunt plena omnia (todo está lleno de tontos); del Eclesiastés 1-15: Stultorum infinitus est numerus (4) (el número de los necios es infinito); de Albert Einstein: Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy seguro; o de Baltasar Gracián: Son tontos todos los que lo parecen y la mitad de los que no lo parecen.

Es de pensar que Dª Carmen Montón, como Licenciada en Medicina, estará capacitada para hablar de temas médicos, se supone que de los menos complicados, pues es dudoso que lo esté para profundizar sobre cuestiones más complejas, a juzgar por la frase que le ha dado pie a un servidor a pergeñar el presente comentario, digna en su modesta opinión de ser enmarcada con ribetes de calandrajo y apta para ser arrojada inmediatamente sin más al cuévano del olvido. En cualquier caso no estaría mal que la Sra. Consellera (uno ha llegado a pensar, incluso, si su apellido pudiera tener alguna relación con lo de ser alguien del montón) explicara la diferencia conceptual que para ella existe entre embarazo y preñez. Lo dice un servidor porque cualquier diccionario o enciclopedia al uso de hecho considera ambos términos como sinónimos, a tenor de las definiciones que de entrambos se dan en ellos. Así, sin ir más lejos, el de la RAE, al aludir a embarazada (de momento referido al femenino tan solo), lo define como dicho de la mujer que está preñada; y al referirse a preñada (únicamente en femenino también), dicho de una mujer, o de una hembra de cualquier especie, que ha concebido y tiene el feto o la criatura en el vientre.

Por supuesto que el comentarista no pretende dogmatizar sobre el futuro de la medicina, como en su caso hace la Sra. Montón en otras cuestiones; pero, buceando uno en Internet, ha podido saber que la ciencia no podrá dar respuesta, al menos hasta dentro de cinco o diez años, a que el hombre que lo desee, siempre mediante el correspondiente trasplante de útero, pueda quedar embarazado, o preñado si de esa guisa le agrada más a la señora Consellera (5).

(1) De hecho los adagios, los aforismos, los proverbios, etc. suelen estar basados en hechos reales, pero ello en nada empece a que se apoyen igualmente en mitos y leyendas o en simples tradiciones.
(2) Según la definición de la RAE, se entiende por transexual a la persona que se siente del sexo contrario, y adopta sus atuendos y comportamientos; o la que, mediante tratamiento hormonal e intervención quirúrgica, adquiere los caracteres sexuales del sexo opuesto.
(3) El proverbio hace alusión a que la madre de los tontos siempre está preñada.
(4) Para algunos entendidos y estudiosos del tema, la frase nunca apareció de esa forma en el Eclesiastés. Sí parece que figuraba así en la Vulgata de san Jerónimo y de los papas a partir de san Dámaso. La frase que figura en las Biblias modernas es quod est curvum, rectum fieri non potest; et quod deficiens est, numerari no potest.
(5) Como lo que ella lleva a gala es la lucha por la igualad, que ha marcado su vida política desde los 16 años, en que se afilió a las Juventudes Socialistas, y por lo que se ha sentido siempre apasionada y en la que se ha ido involucrando cada vez más según sus propias palabras, conviene dejar constancia en la cuestiones en que más se ha destacado (desde luego no en Medicina). Así, tras tener el privilegio de ser elegida concejala en el ayuntamiento de Burjasot, su pueblo natal, estuvo al frente de la Concejalía de Cultura hasta el año 2004. Y desde entonces se ha dedicado a la vida parlamentaria, siendo elegida diputada por la provincia de Valencia en las elecciones de ese mismo año y ostentando en la actualidad la portavocía socialista en la Comisión de Igualdad. De las iniciativas parlamentarias en las que ha trabajado y de las que se siente muy orgullosa han sido la ley que permitió el matrimonio entre personas del mismo sexo y de la identidad de género, de las que fue ponente en el Congreso, suponiendo en su opinión tales leyes un avance histórico en los derechos civiles de las personas, –gays, lesbianas, bixesuales, transexuales, e intersexuales– durante la etapa de gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. También fue ponente de la Ley de Salud Sexual y Reproductiva, y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo, por la cual para ella las mujeres en España tienen derecho a decidir sobre su propia maternidad. Para una mujer feminista y socialista como ella, es algo que asume con gran responsabilidad, porque la igualdad es una de las cosas por las que ha trabajado con más pasión, dedicación y energía.